La apertura de este año tiene un tinte de profunda nostalgia y admiración. Se proyectará "El Hincha" (1951), una pieza fundamental de la cinematografía nacional dirigida por Manuel Romero. No es una película más; fue el último legado de Enrique Santos Discépolo, quien no solo la protagonizó, sino que volcó en su guión esa sensibilidad única para retratar el alma del porteño. Estrenada originalmente en abril de 1951, la cinta captura la pasión desmedida y la lealtad, sentimientos que el tango ha sabido cantar como nadie.
Fiel a su estilo, José Valle —miembro de la Academia Nacional del Tango— no se limitará a presentar el film. Cada encuentro, que se repetirá el último lunes de cada mes hasta noviembre, contará con una introducción histórica que invita al diálogo participativo. Es una oportunidad para que el público no solo sea espectador, sino protagonista de una charla sobre los hitos y personajes que forjaron el destino de nuestro país.
"Cine, historia y tango son tres raíces de un mismo sentimiento que nos proponemos difundir para honrar nuestra cultura", expresó Valle con emoción. Para el gestor, conectar la trama de los guiones con el contexto histórico permite al espectador encontrar una profundidad nueva y un sentido de pertenencia vital: "El tango es el lenguaje que une al cine con la calle; es la música que explica nuestra forma de sentir y caminar la ciudad".
Este ciclo no es solo una cita con el pasado, sino un acto de resistencia cultural. En un mundo que corre, Bahía Blanca se detiene una vez al mes para mirarse en el espejo de su cine y escucharse en el eco de un tango, recordando que, como decía Discépolo, la pasión es lo único que nos mantiene vivos.









